Ávila a 22 de septiembre de 2006.
La situación de España, y no voy a ser de los que la llamen "Ex-paña", porque España, la única Nación, junto a Portugal, de la Península Ibérica, pero que deberíamos considerar a Portugal dentro de la Patria Hispana. Pues esa Nación, España, no sólo lo es porque lo digan los papeles y la sleyes altruistas que hacemos los hombres, España es Nación por su historia, sus gentes y el sentimiento del pueblo, y mientras haya un solo hombre, que se sienta español, que se sienta orgulloso de serlo y de la Historia de España, con sus grandezas y sus parvularias, con sus obras magnificantes y sus obras vergonzosas, perdón, no puedo decir vergonzosas, puesto que de tu propia historia no te puedes sentir avergonzado de nada, ni de lo atroz. Se puede condenar, no compartir, pero nunca avergonzarse, y siempre tenerlo en cuenta para no repetirlo. Es decir, la Historia, es la que es, y no se puede, menos se debe, cambiar o tergiversar. Y sobre esa Historia somos lo que somos, con todo, sin quitar nada de lo ocurrido. Un acto en el presente, por muy insignificante que sea, o creamos que sea, es una parte de ese todo que condiciona el futuro. Pues eso, mientras haya un solo español que se sienta nacional español, la Nación Española, seguirá viviendo. Esto es un cocepto que el materialismo profundo de las izquierdas, y a sean las que se han vendido al capitalismo, como las aún marxistas, aunque bajo la protección de este sistema liberal capitalista, no pueden comprender. Tampoco ese materialismo que las derechas tienen, más encauzado al llamado estado liberal económico, ni a unos ni a otros les deja ver que hay espíritu, alma o cuerpo etéreo. Algo inmaterial, que solemos no comprender, que es más enriquecedor de lo material, esa concepción material que opiace al pueblo español, que adormece, atonta y aborrega, y que no deja aflorar eso etéreo, pero que cuando lo descubrimos o experimenteamos, no podemos dejarlo, pero no nos droga, no nos hace dependientes, sóla y exclusivamente. De él, parte ese complemento que nos hace ver las cosas, sin distorsiones, con otro ánimo, da una fuerza que sale de..., no sabemos de dónde, pero que nos hace tener ese punto más, que hace saltar esos muros y alambres de espino que nos pone el materialismo. Ese punto que el materialismo no puede darnos para crecer como hombres y como humanos, y nos hace tener esa fortaleza que desespera a nuestros enemigos, y que la tienen las gente que han sido héroes y que han cambiado la vida, la historia.
Eso, espíritu, alma, estrato, llamémoslo como queramos, es lo que nos diferencia a los nacional-sindicalistas de todos los demás. No pensamos en llegar a una grandeza personal, o no deberíamos hacerlo, porque nosotros no somos el Fin, somos el medio para conseguir ese Fin, y nuestra mayor grandeza tiene que ser la satisfacción del trabajo bien hecho y el deber cumplido. En nuestra historia ha habido gentes personalistas, gente que han querido utilizar el nacional-sindicalismo para proyección personal, que no digo que sean malos josnsistas, en sus comienzos pudieron se magníficos falangistas, pero su alma, su éter, se fue corrompiendo con el materialismo, pues la promoción personal, el engrandecimiento de la persona propia, es para, en el 99% de los casos, sacar un rendimiento económico o social, es, dentro de la vida del sistema, una manera más de materialismo, pero en el nacional-sindicalismo, es deleznable, incluso raya la asquerosidad, porque en los principios fundamentales de nuestro ideario, está el ser Jefe para obedecer y servir, a los falangistas y al resto de españoles, y así, con ejemplos palpables, nuestros fundadores e ideólogos, no los demostraron, dieron sus propias vidas por nosotros y por España, pudiendo haberla salvado, pero eso era traición, y eso, alguién que seguía con la fuerza del espíritu, la claridad de ideas nobles, en definitiva, y eso por el ideario nacional-sindicalista, sería la mayor de las derrotas, esa traición, sería, lo peor que puede pasar a alguien con nuestros ideales.
Digamos, ¿acaso alguno de nosotros o de los que ya no están entre nosotros, tiene más derecho que José Antonio a no dar la vida por España?¿Acaso tenemos más derecho que Onésimo a no dejar de ser Jefe Nacional, siendo fundador de una ideología?¿Acaso tenemos más derecho que Manuel Hedilla a no sufrir cárcel, vejaciones y presiones en post de nuestro ideal? Creo que no, creo que todos ellos, y otros que no nombro porque sería muy extenso, son nuestros modelos a seguir, arquetipos del nacional-sindicalismo, que no fueron egoistas, ni personalistas -aún pudiendo serlo- ni traicionaron a sus camaradas, lucharon hasta el final, se pelearon con el Poder, por lo que nosotros, hasta no hacer lo que ellos hicieron, no podemos llamarnos nacional-sindicalistas, ni seremos falangistas, seremos gent, españoles pseudo-jonsistas, o simples seguidores. Y recuerdo nuestro Fin, no somos nosotros, es España y los españoles, y todos, en ese medio, prescindibles, lo único imprescindible es España, los españoles y la Justicia Social que tiene que hacer que España y los españoles vivan felices, con "justicia justa" y con orgullo de ser lo que son.
Todo esto no quiere decir que a los falangistas ególatras o con aires de caudillismo personal, tengamos que degollarlos, tenemos que suponer que, antes de esa desviación materialista, han estado trabajando por el nacional-sindicalismo, y eso no puede negarse, pero sí, ese materialismo personal, lo que tiene que provocar, es que deje su puesto para volver a naturalizar el falangismo, que es espíritu, fuerza, trabajo, abnegación y darlo todo por España, los españoles y los camaradas, en post de Conquistar el Estado, hacer la Revolución Nacional-Sindicalista, e implantar la Justicia Social como única Ley máxima sobre la que tiene que regirse la vida de los españoles.
Y volviendo a las primeras palabras, la situación de España; es algo monstruoso, los separatistas no solamente tienen voz y voto, sino que tienen mando en el Gobierno de la Nación. Los comunistas apoyan todas sus tesis, influidos por esa idea de sovietización heredada, y que no se han dado cuenta de sus consecuencias, los socialistas cierran los ojos ante esta situación, para poder gobernar, hacer y deshacer y la derecha -ya sea de centro o de las afueras- calla y mira de manera cobarde, acomplejada y atada por el sistema capitalista, ve, observa y sólo da bandazos inútiles sin actuar de manera determinante en contra de la destrucción y demembración de España, nuestra Nación única, y no la estupidez verborréica de nación de naciones.
Ante este panorama, solamente el nacional-sindicalismo, guiado y alentado por ese espíritu, por esa abnegación, por ese trabajo, por ese esfuerzo, por esa manera de actuar, anti personalista, anti egoista, anti partidista, es quien puede salvar a España de esto tiempos negros y oscuros, porque los falangistas no queremos, ni debemos, anteponer las necesidades ególatras, o de ascenso personal, a España, los españoles y la Justicia Social.